domingo, 3 de febrero de 2008

MÁSCARAS

Hay dos tipos de máscaras. Las que se pone mucha gente en el Carnaval, con las que consiguen reírse y hacer reír, y las que nos ponemos en el día a día, y que si no lo impedimos pueden terminar llevando a las lágrimas.
Porque no puede terminar de otra manera una mentira con la que se intenta mostrar un yo que no es nuestro. Las intenciones son varias: nos solemos poner máscaras para atraer a los demás, para ocultar nuestras debilidades, para preservar amistades, para evitar ofender; pero todas se resumen en una: ser aceptados, sentirnos amados.
Con el tiempo, esas máscaras se pueden enquistar de tal manera en nuestra personalidad que es fácil terminar olvidando que no son nuestro verdadero rostro. Y entonces nuestra vida se convierte en pura inconsciencia, o lo que es lo mismo, en sufrimiento.
Es trabajo de toda la vida prestar atención y tratar de detectar cuándo soy yo o es mi máscara la que actúa en cada momento, para poder caminar hacia nosotros mismos, que a fin de cuentas es lo único que tenemos.
Termino con una cita del Dr. Gilbert Brenson: "Cada vez que me pongo una máscara lo hago convencido que es lo mejor que puedo hacer para ser amado, luego descubro la gran paradoja... Lo que más deseo lograr con mi máscara es precisamente lo que impido con ella."

sábado, 26 de enero de 2008

NADA ES SEGURO

Una de las más claras verdades que descubrí cuando mi vida se abría al mundo está contenida en una breve frase: “no digas de esta agua no beberé”. ¿Quién no se ha tenido que comer sus palabras más de una vez? “Nunca volveré a hablarle”. Dos años después son amigos. “Siempre podrás confiar en mi”. Al cabo del tiempo le traiciona. “Se acabó. He dejado el tabaco definitivamente”. Meses más tarde vuelve a caer. “Si me tocase la lotería, te pagaría la hipoteca”. Tras ser premiado, se limita a invitarlo a cenar.
Por muy convencido que uno pueda estar de algo, la vida sabe ingeniárselas para darte la sorpresa tarde o temprano. Por eso, a medida que uno vive, observa, aprende y se conoce, lo lógico es que admita que por mucho control que crea tener sobre su realidad, hay cosas que se le escapan. La seguridad absoluta no existe, a no ser que estes muerto. Como decía el título de una película de James Bond, nunca digas nunca jamás. “Nunca” es demasiado tiempo. Y “siempre” también. La vida da para mucho, y hasta el último suspiro no hay nada decidido.

lunes, 31 de diciembre de 2007

SUGERENCIAS

Con esto y un bizcocho, llega el 2008.
Todo lo que hacemos en nuestra vida está motivado, en última instancia, por el amor o su opuesto, el miedo. El amor une, comprende, expande, enriquece. El miedo separa, cierra, contrae, empobrece. El amor es la vida, el miedo es la muerte. Mi deseo para vosotros es que elijais siempre el amor. Mi sugerencia es...

Aconsejar NO, opinar SI
Exigir NO, pedir SI
Oír NO, escuchar SI
Comerse el coco NO,
que críe telarañas tampoco.
Indiferencia NO, curiosidad SI
Impaciencia NO, esperanza SI
Aislamiento NO, soledad SI
(siempre NO, a veces SI)
Obsesión NO, deseo SI
Amenazas NO, desafíos SI
Remordimientos NO,
a-lo-hecho-pecho SI
Arañazos NO, caricias SI
Nunca NO, quizás SI
Envidiar NO, admirar SI
Correr NO, caminar SI
Asfixiar NO, abrazar SI
Empujar NO, animar SI
Peleas NO, dialogo SI,
Mentiras NO, secretos SI,
Fianza NO, confianza SI,
Miedo NO, prudencia SI,
Amargura NO, amar SI,
MUERTE NO, VIDA SI.


lunes, 3 de diciembre de 2007

YA ESTAN AQUI

Ya estaba todo listo. Los camioneros esperaban en la cabina del camión cargado de turrones y mantecados. Los operarios habían terminado de colocar las miles de luces por las calles más importantes de las ciudades. Los belenes públicos y las jugueterías esperaban el momento de abrir sus puertas a los clientes. Los restaurantes acababan de organizar los pedidos para las comidas de navidad. Los ayuntamientos terminaban de diseñar el programa de actividades navideñas. Papa Noel esperaba montado en el trineo cargado de regalos. Todo el mundo estaba listo, atento, expectante. Se oyó un redoble de tambores durante unos segundos. Entonces El Corte Inglés dijo: ¡YA!.

Pues eso, que ya tenemos encima el periodo navideño, esas fiestas amplificadoras en las cuales la tristeza es más triste y la alegría más alegre, tras las cuales las peticiones de divorcio alcanzan las mayores cotas de todo el año, y habitualmente criticadas por el consumismo que tanto contrasta con la pobreza de otros lugares del mundo. A cuenta de éste leí el otro día un reportaje sobre los "freegan", un movimiento estadounidense formado por personas que se alimentan de los alimentos sobrantes en los supermercados. Por falta de espacio, muchos tiran comida en perfecto estado en cantidades mayúsculas. Los freegan han decidido desobedecer la orden de comprar que impera en la sociedad de consumo. Y es que según un estudio de la Universidad de Arizona, el 40% de los alimentos que se producen en Estados Unidos acaba en la basura sin pasar por ningún estómago; es decir, que las familias tiran cada año al estercolero 40.000 millones de dólares. No está mal, ¿verdad?
En fin, que felices fiestas.

domingo, 28 de octubre de 2007

¿JUSTO O INJUSTO?

Ha ocurrido en Valencia. Un estudiante de 23 años observó cómo un hombre golpeaba y pateaba a su novia en plena calle ante la pasividad de la gente. Corrió a auxiliarla y el agresor le dio un puñetazo. El chico cayó al suelo golpeándose la cabeza y, tras siete días en coma, ha muerto. Triste, ¿verdad? El único que tuvo agallas para socorrer a una pobre indefensa lo ha pagado con su vida. Así son las cosas.
Supongo que cabe pensar que la vida es injusta, que ese chico no se merecía eso. Se suele usar el verbo merecer en tono de reproche –no me merezco esto, se merecía algo mejor, etc.-, como si lo normal fuese lo justo, y cuando no es así es porque algo ha fallado... ¿pero es lo normal la justicia? ¿tiene la gente, por lo general, lo que se merece? ¿y quién merece qué? Cuando alguien dice, por ejemplo, que no merece haber suspendido cierto examen, me gustaría preguntarle si merece morir de hambre un niñito africano. La vida no se rige por la lógica. Plantearse si alguien merece o no esto o lo otro implica que la vida debería ser de una manera determinada, en lugar de la que es. Y la vida no es otra cosa que la que es. Lo demás es comerse el coco.

domingo, 14 de octubre de 2007

BUENAS NOTICIAS

Uno de los días de esta semana encontré en el periódico dos noticias interesantes. La primera: "Sanidad facilitará un parto más cómodo, íntimo y natural". Ya era hora. España es uno de los países europeos más atrasados en el campo de la obstetricia. Un momento tan significativo como el de dar a luz a una criatura se convierte demasiadas veces en un trauma para la madre, víctima de posturas incómodas y partos forzados. Me alegro por el colectivo de matrones, que llevan años reivindicando unas condiciones de parto dignas.
La segunda noticia era: "El Parlamento aprueba por unanimidad el reconocimiento de la lengua de signos". Ya era hora también. Los sordos de España llevan años reivindicando que se reconozca su particular forma de comunicarse como lenguaje oficial. Nada mejor que derribar las barreras que nos impiden comunicarnos. Es un paso importante contra la discriminación.
Y es que a pesar de la sangría en Irak, las mujeres asesinadas por sus maltratadores, los inmigrantes en cayucos y demás miserias, me resisto a pensar que el mundo va a peor, que cada vez estamos más ciegos. Es fácil concluir, en base a las noticias que recibimos habitualmente a través de los medios de comunicación, que la realidad deja mucho que desear. El mal hace más ruido, es más noticia, pero porque es la excepción. El bien, mientras tanto, continúa silenciosa y laboriosamente su camino.

sábado, 6 de octubre de 2007

EL ARTE DE PEDIR

El otro día, una compañera de trabajo se mostró reacia a aceptar un favor que yo me había ofrecido a hacerle. Simplemente, decía que le costaba pedir. Es común esa reticencia. ¿Motivos? La posibilidad de sentirse inferior a la persona a la que se pide, la arrogancia... y el que creo más habitual: el deseo de "no molestar". Le dije: “seguro que cuando alguien a quien aprecias necesita algo, tú eres la primera que te ofreces a ayudarle”. Era cierto.
Igual que hay personas que piden y rara vez dan, hay otras que tienden a dar y apenas piden. Se trata de equilibrar la balanza. El que pide en exceso puede llegar a cansar, el que da en exceso puede llegar a hacernos sentir en deuda. Hay que aprender tanto a dar como a pedir. Le dije a mi compañera que, contra lo que puede parecer, negarse a pedirme un favor era un acto poco amable por su parte. Porque a veces, cuando pides también estas dando. Das la oportunidad de hacer que la otra persona se sienta útil, que es una de las sensaciones más reforzantes y enriquecedoras. Das una muestra de confianza, porque no se pide ayuda a cualquiera, sino a la gente que se aprecia y consideramos apta para ayudarnos. No es plato de gusto lo que se siente cuando descubrimos que una persona que apreciamos y nos necesita no se atreve a pedirnos ayuda. La vida es relación, y la relación no es otra cosa que un intercambio: dar y recibir.

sábado, 15 de septiembre de 2007

USEN PROTECTOR SOLAR

"Si pudiera ofrecerles sólo un consejo para el futuro, sería éste: Usen protector solar"
Esta es la frase con que comienza un texto publicado hace diez años en el Chicago Tribune por una periodista llamada Mary Theresa Schmich.
En 1999 una agencia publicitaria brasileña realizó un video basado en dicho texto. El resultado merece la pena. Os invito a lo que veais y mando un beso a mi amiga Loli por habérmelo enviado.

domingo, 26 de agosto de 2007

LA VIDA ES DUDA

Hoy he vuelto a ver una película que me gustó: K-Pax. Va de un hombre que ingresan en un psiquiátrico porque dice ser de otro planeta. ¿Es un loco o un extraterrestre? La balanza se inclina a veces de un lado, a veces del otro, y termina con un final ambiguo. Por lo general nos gustaría que las cosas fueran siempre blancas o negras, que estuvieran bien delimitadas. Queremos tener todos los cabos bien atados, la sartén por el mango, las riendas de las circunstancias bien asidas. Eso nos proporciona sensación de control, seguridad, tranquilidad. Pero como dice una canción de Joaquín Sabina: "la vida no es un bloc cuadriculado, sino una golondrina en movimiento". La realidad es algo cambiante, mudable, provisional, y por tanto lleva implícita cierta dosis de incertidumbre con la que hay que aprender a vivir si no queremos ser demasiado vulnerables. Quien pretende tener el control de todo, saberlo todo, está expuesto a llevarse un palo tras otro. Antonio Gala suele decir que nuestra vida no es nuestra, sino nosotros de ella. Una de las cosas que se suelen aprender con el tiempo es que somos más ignorantes de lo que creíamos. Por eso a veces, la respuesta más sabia a una pregunta es: "no lo sé".

domingo, 12 de agosto de 2007

EL PLACER DE LA MÚSICA

Este verano buena parte de mi pasión por la música se está centrando en cantautores como Joan Manuel Serrat y Luis Eduardo Aute. Esa manera de conjugar una música melódica y una letra llena de poesía e inteligencia no está al alcance de cualquiera. Para mí es todo un placer escuchar canciones como "La belleza", de Aute, cuya letra no me resisto a transcribir.

Enemigo de la guerra
y su reverso, la medalla,
no propuse otra batalla
que librar al corazón
de ponerse cuerpo a tierra
bajo el peso de una historia
que iba a alzar hasta la gloria
el poder de la razón.
Y ahora que ya no hay trincheras
el combate es la escalera
y el que trepe a lo más alto
pondrá a salvo su cabeza
aunque se hunda en el asfalto
la belleza.

Míralos como reptiles,
al acecho de la presa,
negociando en cada mesa
maquillajes de ocasión;
siguen todos los raíles
que conduzcan a la cumbre
locos, porque nos deslumbre
su parásita ambición.
Antes iban de profetas
y ahora el éxito es su meta;
mercaderes, traficantes,
mas que náusea dan tristeza,
no rozaron ni un instante
la belleza.

Y me hablaron de futuros
fraternales, solidarios,
donde todo lo falsario
acabaría en el pilón.
Y ahora que se cae el muro
ya no somos tan iguales
tanto tienes, tanto vales
¡viva la revolución!
Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza.