A veces me da por pensar que tengo otra vida, que soy otro. Un muchacho que dejó los estudios y trabaja de repartidor, de mozo de carga o algo así. Alguien que tiene amiguetes con los que queda para jugar al fútbol los fines de semana y con los que sale de juerga, con una novia que está como un tren y trabaja de dependienta y es la mujer de su vida. Alguien sano y despreocupado, a quien le gustan las pelis de Bruce Willis, jugar con la Play y coleccionar posters de Playmates, que tiene una moto en la que a veces monta a la parienta y se va a pasar el día de puta madre por ahí, a Tarifa a la playita, o a la Sierra... O también pienso que soy alguien que tiene un alto cargo en un banco u otra institución, felizmente casado, con un niño de dos años al que adora y una amante explosiva que conoció en una conferencia. Alguien que toca el piano y juega al tenis entre semana, y que de vez en cuando hace una barbacoa e invita a sus amigos y... entonces se diluye mi pensamiento y vuelvo a ser yo, un muchacho que estudió psicología, que está haciendo un curso de masaje, al que le gusta el cine de Isabel Coixet y la música de Kepa Junkera, que quiere aprender a tocar la guitarra, que practica la meditación y que escribe a veces en un blog sin saber muy bien para qué. Eso es lo que hay, y no me quejo en absoluto.
miércoles, 18 de julio de 2007
domingo, 1 de julio de 2007
MIEDOS
Ayer estuve en el Tivoli con un primo, su novia y una amiga. Querían entrar en el pasaje del terror e insistían en que les acompañara. No me apetecía, pues recordaba vagamente que la vez que lo hice unos años atrás me decepcionó la experiencia. Sencillamente, no me asustaban los actores. Pero insistían y al final accedí a entrar. Debí haber aguantado. Pagué cinco euros por un paseíto en el que no sentí el menor sobresalto. Hasta ellos salieron decepcionados.
¿Qué miedo podía producirme alguien disfrazado de monstruo que no me podía tocar? Ya he tenido bastante con el catálogo de miedos que he padecido en mi vida: miedo a la soledad, a la gente, al sexo, al qué dirán, al ridículo, al sufrimiento... miedos que a veces alcanzaban una intensidad absolutamente paralizante.
Por experiencia he llegado a considerar el miedo como el mayor enemigo de la vida. Es una sensación que te limita, te paraliza, te empobrece, te corroe el corazón y la mente y te relega a la más vil mediocridad.
Pocas cosas hay más reforzantes que enfrentar el miedo y salir bien parado, comprobando que es una máscara vacía, una pompa de jabón, un absurdo cuento que te fuiste creyendo y que puedes volver a escribir a tu gusto.
Hace un tiempo escribí:
Cuando no se tiene miedo
la vida se pone de tu parte,
se ponen en marcha los sueños,
el tedio se pone a rifarte.
Cuando no se tiene miedo
lo de siempre es diferente,
el pasado importa un bledo
lo que cuenta es el presente.
Cuando no se tiene miedo
la suerte te pone en su agenda,
encuentras la llave del cielo,
tus ojos se quitan la venda.
Cuando no se tiene miedo
la vida cambia de color
y empieza a ser un juego
donde siempre gana el amor.
Cuando no se tiene miedo
la vida se pone de tu parte,
se ponen en marcha los sueños,
el tedio se pone a rifarte.
Cuando no se tiene miedo
lo de siempre es diferente,
el pasado importa un bledo
lo que cuenta es el presente.
Cuando no se tiene miedo
la suerte te pone en su agenda,
encuentras la llave del cielo,
tus ojos se quitan la venda.
Cuando no se tiene miedo
la vida cambia de color
y empieza a ser un juego
donde siempre gana el amor.
jueves, 21 de junio de 2007
TIEMPO Y VIDA
Hace tiempo que considero al tiempo como uno de mis mayores tesoros. Es posiblemente el aspecto que más valoro de mi trabajo: me permite tener tiempo libre para dedicarlo a lo que me apetezca: leer, escribir, escuchar música, pasear, hacer deporte, cursos... El tiempo es la materia prima de la vida. He dedicado mucho a mi formación profesional, en detrimento del divertimento, y ahora que tengo estabilidad laboral ha llegado la hora de hacer cosas que me satisfagan. También he dedicado mucho tiempo a quemar energía innecesariamente a través de inútiles divagaciones y sufrimientos vanos. Esa energía también es vida. Por eso mi interés en los últimos tiempos está puesto en racionar esa energía, emplearla con inteligencia, con consciencia. A la mente lo que es de la mente, al alma lo que es del alma.
domingo, 10 de junio de 2007
GRACIAS
El otro día hablaba con un amigo sobre la gratitud. Hay que aprender a sentir agradecimiento por cada bien que la vida nos depara. No sólo por haber aprobado unas oposiciones, o por habernos curado de una enfermedad, o por haberlo pasado bien en un viaje. Hay que agradecerlo todo, hasta lo más cotidiano. Que puedo mover las manos para teclear esto. Y puedo leer lo que escribo. Que tengo un ordenador con conexión a internet. Que hace un rato me he dado una ducha. Que si me apetece puedo levantarme, ir al frigorífico y coger un plátano. Que tengo libros pendientes por leer, y música pendiente por escuchar. Que mi móvil funciona hoy perfectamente. Que no me duele nada. Que puedo oír el chapoteo de la gente en la piscina que tengo a unos metros y en la que me puedo bañar cuando me apetezca, y podría seguir y seguir. A veces pienso, además, que quizás no haya que sentir gratitud sólo por lo que tenemos, sino también por lo que no tenemos. Un filósofo, Bertrand Russell, escribió que la falta de las cosas que deseamos es un requisito indispensable para la felicidad. Desear algo, tener algo por lo que luchar, algo que nos ilusione, puede tener más valor del que pensamos. ´
GRACIAS. Siete letras. Es fácil, ¿no?
GRACIAS. Siete letras. Es fácil, ¿no?
sábado, 2 de junio de 2007
TODO TIENE SU MOMENTO
Hoy he visto una película de una directora que me gusta: Isabel Coixet. Ya la había visto hace algunos años y no me gustó, pero esta vez sí lo ha hecho. Y es que cada cosa tiene su momento. Hay discos, películas, libros, que con el tiempo parece que cambian. Los que cambiamos, por supuesto, somos nosotros. Es curiosa la diferencia que puede haber entre una vez y otra, pareciendo obras completamente distintas. ¿Y en la vida? Dicen que todo llega, que todo tiene su momento. Tengo treinta y tres años y aún no me he enamorado. ¿Lo haré algún día? Quién sabe. La película de Coixet, "Cosas que nunca te dije", termina con una frase: "puede pasar cualquier cosa". Pues eso.
miércoles, 16 de mayo de 2007
PREJUICIOS
Me pasó hace unos días, y hoy me ha vuelto a pasar. Al no encontrar una camiseta que buscaba, he presupuesto que la había cogido mi madre para lavarla y me he dejado llevar por la frustración... para descubrir luego la camiseta donde no había mirado. Y quien piensa: “no encuentro la camiseta porque mi madre la ha cogido” piensa igualmente: “no me ha llamado porque no le gusto”, o “me ha dicho que no viene porque es un egoísta”, o “no me ha regalado nada porque se le ha olvidado”. Suposiciones y prejuicios que derrochan energía y nos hacen sufrir innecesariamente, pero a los cuales solemos estar muy habituados. Por eso no hay que dejar de prestar atención para descubrir cuándo estamos pensando sin necesidad, por inercia, por mal hábito. Sólo con atención constante podemos ir detectando y erradicando esa dinámica mental que tanto nos amarga la vida.
martes, 15 de mayo de 2007
TARDE DE LLUVIA
Hace varios días salí de una reunión y llovía copiosamente. Tenía el coche aparcado a unos diez minutos de caminata, y si quería llegar hasta él me iba a poner como una sopa. Me refugié en un portal donde una chica joven buscaba su móvil sonando en un bolso que había puesto en el suelo. Para encontrarlo había sacado antes varios artículos. Finalmente lo recogió todo y entró. Poco después descubrí que se había dejado un pequeño estuche en el suelo. Llamé a varios pisos a traves del portero electrónico, hasta que di con la chica. Y fue mientras bajaba cuando se me ocurrió la idea:
- ¿Podrías traerme un paraguas? voy a por mi coche, que está un poco lejos, y luego te lo traigo... un favor por otro.
Aceptó. Y así lo hice. Cuando bajó de nuevo para recoger el paraguas le dije:
- Gracias... y dale un besito a tu estuche de mi parte.
Ella sonrió y yo me despedí.
Y fue así como me libré de un buen remojón.
Lo ideal hubiera sido que, tras devolverle el paraguas, la chica me hubiese pedido otro favor: que subiera a su casa un momento para ayudarla con algún mueble o lo que fuese... y por supuesto, ese mueble hubiera terminado siendo la cama.
Pero en la vida, la realidad a veces (tantas) no coincide con el deseo...
martes, 8 de mayo de 2007
LA COMUNICACIÓN
Hoy he leído dos noticias. La primera informaba de una familia que había pasado casi un mes buscando a uno de sus miembros, desaparecido de repente sin dejar rastro. Resulta que había muerto atropellado y nadie les había informado del suceso.
La otra noticia era sobre un chico norteamericano de 20 años que decidió colgar un video en internet y se ofreció para hablar con todo el que lo necesitara. Estuvo treinta y pico horas hablando con diferentes personas.
Ambos sucesos hablan de la comunicación. Una vez leí algo de Antonio Gala que decía que lo que más desean los amantes después de a ellos mismos, es pregonar a los cuatro vientos que estan enamorados. Una alegría que se comparte es doble alegría. Una pena que se comparte es media pena. Sin comunicación no somos nadie.
Me imagino, quién sabe, el espíritu de la víctima del atropello tratando desesperadamente de contactar con su familia para hacerles saber que estaba muerto... según la noticia, lo consiguió a tiempo. Cuando la familia lo supo, estaban a punto de enterrar el cadáver. Menos mal.
sábado, 5 de mayo de 2007
NUEVO TRABAJO
Esta semana he empezado en mi nuevo trabajo. Quién me iba a decir que terminaría trabajando en el instituto donde estudié, teniendo de compañeros a algunos de mis antiguos profesores. Laboralmente he alcanzado mi objetivo: tengo el trabajo que quiero. O quizás sea mejor decir que quiero el trabajo que tengo. Es una suerte. O quizá sea mejor decir una satisfacción, porque nadie me ha regalado nada.
Soy consciente de que hay gente muy competente en peor situación que yo, por eso agradezco cada día lo que he logrado.
¿Realizarme laboralmente? Me conformo con hacer bien mi trabajo. No es poca cosa en un centro masificado como ese. Lograr hacer bien tu trabajo, sea cual sea, ya me parece lo suficientemente digno.
También tengo claro que trabajo para vivir, y no viceversa.
La vida siempre es lo primero.
Soy consciente de que hay gente muy competente en peor situación que yo, por eso agradezco cada día lo que he logrado.
¿Realizarme laboralmente? Me conformo con hacer bien mi trabajo. No es poca cosa en un centro masificado como ese. Lograr hacer bien tu trabajo, sea cual sea, ya me parece lo suficientemente digno.
También tengo claro que trabajo para vivir, y no viceversa.
La vida siempre es lo primero.
sábado, 28 de abril de 2007
LA FRAGILIDAD DE LA VIDA
"Adiós, amigos, ¡voy hacia la gloria!", fue lo último que dijo la bailarina Isadora Duncan a un grupo de amigos, antes de montarse en el coche donde murió. Al arrancar el conductor, su larga bufanda se enredó entre las ruedas del automóvil y le partió el cuello.
La muerte, la desgracia, la sombra, está siempre al acecho. La vida es pura fragilidad. Hace poco leí una noticia sobre el miembro de un grupo de música tradicional asturiana que me gusta. Simplemente, amaneció muerto en la cama. ¿Un infarto? Tenía 30 años. También supe hace unos días de alguien que se levantó por la mañana y se había quedado sordo a consecuencia de una embolia.
Siempre puede pasar cualquier cosa, y esto debería ser suficiente para valorar cada segundo de nuestra vida. Aquí estoy yo ahora, tecleando en mi ordenador con conexión a internet, tras haber comido un buen plato de espaguetis, delante de una ventana por donde asoma una tarde espléndida. Esto es la felicidad. Lo demás son cuentos. No hay que esperar a encontrar al amor de tu vida, ni que te suban el sueldo, ni que te inviten a una fiesta. Hay que ser feliz ya, en este preciso momento.
Hace algunos años leí un titular de una entrevista a Javier Sardá donde decía: "que no nos suceda nada malo ya es algo extraordinario".
Estoy completamente de acuerdo.
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