miércoles, 1 de junio de 2011

100 ENTRADAS


Con esta son cien las entradas que he colgado en este blog desde que lo abrí, hace ya cuatro años y un mes y una semana y media. Con una frecuencia quincenal, día más día menos, he ido transmitiendo ideas y sentimientos que algunas veces fluían maravillosamente y otras había que sacar con alicates. Pero ahí están, las cien, una detrás de otra. Hay quien lo hace más, hay quien lo hace mejor, pero yo lo he hecho lo mejor que he sabido.

Antes de abrir el blog enfoqué mi energía creativa básicamente en relatos cortos y microrrelatos. Daba mi reino por una buena historia. Pocas sensaciones tan reforzantes como la de escribir algo que consideras valioso.

También escribí algo de poesía. Luego llegó el blog. Después aprendí a tocar un poco la guitarra y compuse algunas canciones. Y desde hace unos meses empecé a escribir en Twitter. En otoño le meteré mano a la pintura...

Hay gente que dice que soy una persona creativa. Estoy de acuerdo desde el punto de vista de que expreso y transmito ideas y sentimientos de una forma que interesa a algunas personas. Pero si eso implica que tengo una habilidad que otros no tienen, ya no lo veo tan claro. Porque creativo no es sólo el que pinta, escribe, toca un instrumento o interpreta un papel. Creativo es el que sabe hacer reír a alguien, el que sabe encontrar el lado positivo de alguna contrariedad, el que sabe sacar el mejor partido a un viaje, el que sabe disponer una indumentaria para hacerla más vistosa.

La creatividad no es patrimonio exclusivo de nadie, sino algo que todo el mundo tiene y se puede desarrollar. El experto en creatividad Ken Robinson decía hace poco en una entrevista: “decir que no eres creativo es como cuando alguien dice que no sabe leer. […] Yo creo que sucede lo mismo con la creatividad: cuando alguien dice que no es creativo, simplemente significa que no ha estudiado lo que corresponde y que no lo ha practicado.”

La creatividad es una facultad que tiene que aplicarse, materializarse en alguna obra o acción. Alguien con muchas historias para contar, pero que no escribe, no está creando. Lo único que hace es soñar. Por eso la creatividad requiere de un mínimo de acción que, cuando se realiza, tiende a canalizar la energía facilitando la continuidad y el desarrollo de dicha acción.

Finalmente, todo el mundo crea. Unos crean canciones, otros crean familias, y todos creamos la propia vida, ya sea consciente o inconscientemente. Nuestra vida es una obra que merece lo mejor de nosotros. Siempre lo mejor.


P.D.: Gracias a todos los que habéis hecho comentarios a mis textos. Sin vosotros no sería lo mismo. A los que me leéis sin participar, que os den... ganas de participar. Gracias también.

lunes, 16 de mayo de 2011

RELATOS


A partir de hoy iré poniendo en este blog algunos de mis pequeños relatos, con la intención de que los leáis y encontréis por fin el sentido de vuestras vidas. Como eso quizás resulte demasiado ambicioso, me conformaré con haceros sentir útiles ofreciéndoos la posibilidad de puntuar cada uno de los relatos del 1 al 5. De esta manera:

1: malo

2: regular

3: no está mal

4: bueno

5: muy bueno

Como habréis comprobado, no existe la calificación de “muy malo”. Si opináis que un relato merece la calificación de “muy malo”, decídmelo y será la última vez que podáis entrar en mi blog.

Por supuesto, aparte de la puntuación se aceptan críticas o comentarios siempre que estén de acuerdo con lo que yo pienso.

Como algunos son muy cortos (microrrelatos), algunos días pondré más de uno. Sé que podréis resistirlo. Si se produce algún desmayo por agotamiento estoy dispuesto a olvidarlo.

Aquí van los dos primeros. Suerte y que Dios bendiga vuestra sinceridad.


REVERSO

El arcángel San Miguel caminaba arrastrando los pies, con las alas atadas y el rostro ensombrecido. Tenía a toda la jerarquía celestial en su contra y no veía salida a la encrucijada en que se hallaba. El cansancio, el desengaño y el abatimiento habían terminado abocándolo a aquella decisión. Al llegar al borde de la última nube del cielo miró hacia abajo, cerró los ojos y dijo: adiós, cielo cruel. El grito que lanzó se perdió en su caída al vacío.

Un grito que hizo sonreír a la mujer que, sudorosa, veía cómo la criatura angelical que había transportado durante varios meses asomaba entre sus piernas en aquella sala de parto.


LA VIDA SIGUE

Su sonrisa cinco estrellas, el maravilloso contoneo de sus caderas, su talento para la cocina, la alegría con que cantaba en la ducha, su buen gusto con la ropa, su admiración por mi trabajo... todo quedó sepultado bajo su mirada de puro desconcierto la tarde en que me descubrió follando vigorosamente con Andrea, mi secretaria. Dieciocho años de matrimonio al carajo. Pero no podía hundirme, la vida seguía adelante y había que sacar fuerzas de flaqueza, así que segundos después de oír el portazo, miré a Andrea y le dije: anda, ponte que te voy a dar por detrás.



lunes, 2 de mayo de 2011

TERAPIAS


Yo pasé por eso, y lo he visto en otros. Estar tan atrapados por el sufrimiento, que no nos abrimos a nuevas perspectivas. Preferimos sufrir a hacer cualquier cosa. Con cierta frecuencia me he encontrado a personas que reniegan de los psicólogos. Sencillamente, no confían en la posibilidad de que puedan ayudarles.

- Pero, ¿tienes la completa certeza de que no te puede ayudar?
- Mmmm... no...
- ¿Por qué no intentarlo, entonces?
- No me gusta tirar el dinero.
- ¿Entonces qué vas a hacer?
- No lo sé.

Está claro lo que va a hacer: seguir sufriendo. Siempre les digo lo mismo: no hay psicología, sino psicólogos. Puede haber tanta diferencia entre uno y otro como entre un pediatra y un cirujano.

Cómo nos aferramos a perspectivas que nos empobrecen, que nos duelen, que nos asfixian. Más cuando hay tantas posibilidades que pueden hacer retroceder a tu infelicidad: psicología tradicional, Gestalt, yoga, meditación, reiki, PNL, coaching, arteterapia, psicofármacos, flores de Bach, acupuntura, tai chi...

No sólo las terapias como tales pueden contribuir a tu equilibrio. Cualquier cosa que te haga sentir bien es terapéutica: pasear, hacer deporte, manualidades, pintar, jugar con tu sobrino, cocinar, hablar con una amiga, etc.

Posibilidades hay, y escepticismo ante ellas también. Pero cuando te sientes acorralado, sin saber qué hacer, no puedes quedarte sin hacer nada. Hay que hacer algo. Lo que sea. Aunque creas que no te va a servir. La acción es energía que dejas de emplear para alimentar tu sufrimiento.

Frecuentemente, una terapia implica dejarse ayudar, ya sea por un amigo, un familiar o un profesional. Hay gente que se resiste a esto, por una cuestión de orgullo, por no mostrarse débiles. El otro extremo es el de la gente que espera que el otro le resuelva los problemas, sin poner de su parte. Están dispuesto a dejarse ayudar, pero sin ayudarse a sí mismos.

En definitiva, el sufrimiento inmoviliza, y para salir de él hay que ponerse en acción haciendo uso de todos los recursos posibles. Sólo cuando se ha intentado todo, se puede decir que no se ha encontrado solución. Otra cosa es que no la tenga.

viernes, 15 de abril de 2011

RELACIONES DE PAREJA

Las relaciones de pareja... Un mundo. Para empezar, hay muchos tipos:

  • Matrimonio tradicional. Por la iglesia (o por lo civil), convivencia a tiempo completo, exclusividad sexual.

  • Relación de hecho. Igual que el anterior pero sin casamiento.

  • Matrimonio o pareja abierta. No exige exclusividad sexual.

  • Pareja sin convivencia. Cada uno en su casa. (submodalidad: conviven los fines de semana, o determinados días)

  • Amigos con derecho a roce. Amistad que comparte sexo ocasionalmente.

  • Amantes. Relación basada en el sexo furtivo.


Estas son algunas posibilidades, pero hay más. El abanico nunca ha sido tan amplio. Los factores principales que determinan el tipo de relación que se establece son el amor y el sexo. Conviene tener claro que la diferencia entre lo uno y lo otro para no dar pie a errores. Los principales son:
  • Confundir el sexo con el amor. Es raro en las mujeres, pero no tanto en los hombres. Unas cuantas sesiones de buen sexo, y ya se creen enamorados. Tranquilidad. El sexo sin amor es bueno, el amor sin sexo también, y el sexo con amor es lo mejor. Pero quede claro: el sexo no es amor.

  • Confundir el amor con el sexo. Tanto el hombre como la mujer nos podemos enamorar de otra persona sin sentirnos atraídos físicamente. No es lo habitual, pero sí, es posible el amor sin sexo, y cuando se da no hay por qué clamar al cielo. El sexo no es ninguna obligación.

  • Confundir la fidelidad con el amor. Si el sexo no es amor, se puede desear a otra persona sin dejar de amar a tu pareja. Que te sea fiel no significa que te quiera, y viceversa. Si realmente se ama a la pareja, ¿por qué cortarle las alas?

  • Confundir el matrimonio con el amor. El amor es irracional, el matrimonio no. El amor es dinamismo, expansión, libertad. El matrimonio es convención, seguridad, condiciónal.

Eso lleva a tener que plantearse qué es lo que uno quiere, lo que a uno más le interesa, pero sin rigidez. Al igual que uno mismo, las relaciones cambian, y lo que en una etapa nos convino, ahora puede no hacerlo. Hay que prestar atención, testear la relación cada cierto tiempo y preguntarnos si es eso lo que queríamos. Si no es así caben dos opciones: promover los cambios para que la relación se adecúe a lo que queremos, o terminar la relación y establecer otra más acorde con nuestros deseos.

Conviene no hacerse una idea predeterminada de lo que es el amor. Muchas relaciones se frustran por no estar a la altura de unas expectativas irreales fomentadas por el cine, la televisión, las novelas y las canciones, que no suelen reflejar la realidad amorosa al hablar de un amor hiperromántico, posesivo e inmaduro.

Hay personas que ponen tales condiciones al amor que difícilmente lo encuentran. Buscan a alguien “con los ojos azules”, “que sea médico”, “que le gusten los animales”... en definitiva, buscan un sueño, no a una persona. El primer objetivo de una relación debe ser el verdadero encuentro entre sus miembros, de persona a persona, algo que hay que trabajar enfrentando los miedos personales y las heridas emocionales que todos arrastramos. A partir de ahí ya se trata de dejarse llevar por la relación, aprendiendo a escucharnos a nosotros y al otro. No hay un tipo de relación mejor que otra. Cada relación debe encontrar su camino. Como dice Jeff Foster: “la intimidad siempre debe venir antes de la “tradición”, antes de “lo que se espera”, “lo que es normal” o “lo que hacen los demás”.

Para amar a otra persona, antes tienes que amarte a ti mismo, se suele decir. Sí, pero hasta cierto punto. Si esperas a amarte completamente, es posible que te quedes solo/a. El otro está para recibir el amor que le podemos dar, pero también para darnos la oportunidad de aprender sobre nosotros, de desenmascarar nuestro ego, de hacernos más conscientes y amorosos. Eckhart Tolle dice que esa debe ser la finalidad de una relación, antes que la de ser felices.

Parece que fue Sócrates el que dijo: “tanto si te casas, como si no te casas, te arrepentirás”. Yo lo cambiaría por: ámate a ti mismo y tanto si te casas, como si no te casas, serás feliz.


viernes, 1 de abril de 2011

OBJETIVOS


Se dice que para vivir hay que tener objetivos, proyectos que nos ilusionen, que nos motiven, que saquen lo mejor de nosotros mismos.

A la hora de plantearse un objetivo, lo primero es saber qué te gusta, qué te atrae, que te interesa. No todo el mundo lo sabe. Es más fácil saber lo que no te gusta. Una vez que tienes claro lo que te interesa (el deporte, correr, por ejemplo), hay que definir el objetivo (por ejemplo participar en alguna prueba). El siguiente paso consiste en planificar la manera de alcanzarlo (buscar un entrenador, en plan autodidacta, etc.). Y por último, hay que ponerse en marcha. En este último paso es donde muchas personas fallan, y suele deberse a que antes no se ha planificado correctamente el logro del objetivo. El trabajo diario hay que introducirlo gradualmente, para ir estableciendo el hábito. Si se empieza fuerte desde el principio, es fácil caer en la pereza.

Sobretodo, lo importante es empezar. Por la ley de la inercia, un cuerpo en reposo tiende a permanecer en reposo, mientras que un cuerpo en movimiento tiende a seguir en movimiento. Una vez se empieza, todo es más fácil.

En relación al tiempo, hay que tener cuidado con no poner en el objetivo más peso del que se debe. Si se pone demasiado empeño en conseguirlo, se pueden descuidar otras áreas importantes de la vida, mientras que si no se hace el suficiente esfuerzo, será difícil que se logre el objetivo. Como tantas veces, lo ideal es el punto medio. Hay que esforzarse, pero sin olvidar que lo primordial es el paso que se está dando ahora, de lo contrario el precio que se pague puede ser demasiado alto.

Otro aspecto importante es la razón del objetivo elegido. ¿Responde a tu deseo ó al de tu ego? ¿Qué quieres conseguir con él?

La flexibilidad, también es importante. Pueden cambiar las circunstancias y hay que estar abiertos a reajustes, a modificaciones en algunos de los pasos citados anteriormente. Empeñarse en lograr un objetivo sólo porque una vez se planteó es tontería. Las prioridades pueden cambiar y una reestructuración o una retirada a tiempo puede evitar el lamento.

Por último, pienso que todos los logros que se puedan plantear son diferentes expresiones de un único objetivo: encontrar el Dios interior, lo que somos, nuestra verdadera naturaleza. Que a medida que uno se acerca a ello, plantearse objetivos pierde su interés y basta con dejarnos llevar por la vida comprobando que, simplemente, no hay nada que hacer. La vida se vive sola.

martes, 15 de marzo de 2011

SONREIR

Hace poco estuve en una librería con un amigo, que buscaba un libro. Le preguntó a una de las dependientas, y cuando terminó de ser atendido me comentó: “debe de llevar poco tiempo aquí, sonríe demasiado”. Sonreí lo justo, porque no quería darle la razón. ¿No podía sonreír, simplemente, porque era simpática, o porque le gustaba su trabajo? O, simplemente, porque me vió al lado de mi amigo y se sintió intensamente atraída por mí (como suele ser habitual... ejém). En serio: no me gusta esa perspectiva que considera una sonrisa como algo raro, novedoso, hasta sospechoso.

El segundo de los mandamientos del código de conducta de Sánchez-Dragó es: “sonríe siempre, incluso cuando hables por teléfono. La sonrisa se nota en la voz”. Si no tienes ganas de sonreír, sonríe de todas formas, mecánicamente, pero sonríe. Según estudios científicos, las personas responden al acto de sonreír, no a lo perfecta que sea tu sonrisa o la blancura de tus dientes. Es el hecho de sonreír lo que agrada a los demás, que te perciben como una persona amistosa y abierta. Una sonrisa es un tesoro que embellece el rostro que la ofrece, y que a veces ilumina con maravillosa intensidad. Dicen que hubo una chica que le escribió un SMS a su novio que decía: “si estas durmiendo, mándame un sueño; si estas riendo, mándame una sonrisa; si estás llorando, mándame una lágrima”. Segundos después recibió la respuesta: “Estoy cagando. ¿Quieres que te mande algo?”

Esa, esa es la sonrisa que ando buscando. No la pierdas, no dejes que se marchite o tendré que urgar con un destornillador en tu boca hasta volver a ponerla en su sitio.

Hay personas capaces de sonreír aún estando mal anímicamente; otras que parece que lleven puesta una percha en la boca: sonríen hasta cuando se caen de un árbol y se parten el fémur por cuatro sitios; y otras que no sonríen ni en el entierro de su suegra. Con la sonrisa se nace, pero también se hace. Trabajar el autoconocimiento, el desarrollo personal, la autoestima... la felicidad, al fín, es aprender a sonreír.

Pocos días después volví a la librería a comprar un libro y vi de nuevo a la chica. Tenía que desvelar la incógnita, así que le pregunté cuánto tiempo llevaba trabajando allí. “Tres semanas”, contestó. El canalla de mi amigo había dado en el blanco. Le conté el motivo de mi pregunta, y me dijo que estaba contenta porque actualmente no es fácil encontrar trabajo. Me despedí deseándole una sonrisa inmune al paso del tiempo. Dentro de algunos meses me acercaré a comprobar que sigue sonriendo, y como no sea así voy a empezar a cabrearme de verdad.


martes, 1 de marzo de 2011

TWITTER


Hace unas semanas descubrí Twitter. Una especie de organizador de micro-blogs en los que puedes encontrar poesía, sabiduría, agudeza e ingenio destilados en 140 caracteres, que ya es decir. Ahí he encontrado calidad en cantidad. Yo, modestamente, he decidido escribir un tweet cada día. Cuando llegue a los mil lo celebraré empezando a escribir otros mil. En el momento en que estén a punto de derribar la puerta de mi casa, lo dejaré. Espero no llegar tan lejos.

Os dejo con una pequeña selección de los tweets que más me han gustado. Que la disfruteis.

Se me olvidaba: si queréis leer mis tweets, tenéis que entrar en:

http://twitter.com/#!/Alberto2974

Ahí podréis leer mis maravillosas ocurrencias (sólo sabréis apreciarlas si sois ciegos).


SELECCIÓN DE TWITTER:

La vida pasa en un abrir y cerrar de heridas.

Hay gente que tiene un problema contigo si tu no tienes un problema con ellos.

Quiero un hijo tuyo... pero de cuidarlo y educarlo, que se ocupe tu marido.

Un ex me reprocha que nunca lo amé. Yo le echo en cara que nunca me pudo enamorar.

Ante todo, la educación. Las buenas maneras. Saber comportarse. Que no te dé vergüenza decir "por favor" cuando quieras que te la chupen.

Si me vas a dejar, que sea entre tus sábanas.

Quien dice que la vida no tiene sentido, es porque no está usando ninguno.

Si me amas, déjame libre. Volveré porque me gustan las personas que no son posesivas.

No estás solo/a. te acompaña la persona que te espera en el futuro.

Si me muerdo los labios hasta hacerlos sangrar, que sea para que me los cures a besos.

¡Al final ya sabemos la diferencia entre bancos y cajas! "Banco" es donde vamos a dormir y "caja" con lo que nos vamos a tapar

No hagan el amor, ya saben lo que dicen: "El que la hace la paga".

Los que comparten el pan hacen buenas migas.

De todos los despertadores que tengo, el único que quiero son tus labios.

Tu mujer se queda embarazada y sus amigas la felicitan tocándole la barriga, pero ninguna te acaricia el rabo y te dice "Buen trabajo".

A lo mejor el final feliz de las historias de amor no es vivir juntos para siempre, sino levantarse con dignidad cuando todo acabe.

Los hombres de verdad no lloran, saben que les arruina el maquillaje.

Mi mamá solía decirme 'hija, haz todo lo que te haga ser feliz'. Lo que ella no entiende es que una no puede estar follando todo el tiempo.

El miedo es la llave con la cual cerramos puerta tras puerta.

Un amigo me dijo: necesito una mujer. Respondí: mientras la necesites nunca aparecerá.

No tengo la arrogancia para decir que te he amado como nadie en la vida, pero sí la sencillez de decir que trato cada día de hacerte feliz.

Buscarle tres pies al gato. Cuando lo que él quiere es que le busquen una gata.

De los creadores de "No me deja estudiar" y "No me deja dormir". Llega: Twitter.


jueves, 17 de febrero de 2011

DIFERENCIAS

El filósofo José Antonio Marina dice que “todos vivimos en la misma realidad, pero cada uno habitamos en nuestro propio mundo”. Un mundo compuesto de creencias, emociones y experiencias propias que hay que saber adaptar a esa realidad para poder vivir con la mayor calidad posible. A la hora de crear lazos y relacionarnos con los demás nos encontramos diferencias que según el tipo y la magnitud pueden dar pie a una mayor o menor afinidad entre nosotros. Una tipología de estas diferencias podría ser la siguiente:

  • Intelectuales: Una persona es progresista y la otra conservadora; una defiende el aborto y la otra no; una defiende la pena de muerte y la otra no; una prefiere leer a Marx y otra a Dostoievsky.

  • Emocionales o artísticas: A una le gusta la música de Serrat y otra la de Shakira; a una le gusta el cine de Pedro Almodóvar y a otra el de los hermanos Cohen; una es seguidora del Real Madrid y otra del Barcelona.

  • De aficiones: A una le gusta la montaña y a otra la playa; a una le gusta jugar al fútbol y a otra hacer bricolage; a una le gusta pasear y a otra ver la tele.

  • Psicológicas/perceptivas/memorísticas: Una dice a otra que es poco detallista y la otra no está de acuerdo; una dice que siempre que van al cine ven la película que la otra quiere y ésta discrepa; estas diferencias pueden llegar a ser muy dañinas en una relación, pues sus miembros corren el riesgo de sentirse incomprendidos y frustrados.

  • Físicas: Una es alta y la otra baja; una es delgada y la otra gorda, una es guapa y la otra fea; una tiene un solo ojo y la otra... ninguno.

  • Sexuales: Una prefiere tal postura y otro la otra; una prefiere por la mañana y otra por la tarde; una prefiere con la luz apagada y otra encencida; una quiere todos los días y otra dos a la semana.

  • De personalidad: una es pesimista, la otra pesimista; uno es perezoso, el otro trabajador; uno es tranquilo, el otro dinámico; una es triste, la otra alegre; una es habladora, la otra callada. Si una diferencia de este tipo se acepta se queda en mera particularidad, pero si no se acepta se convierte en motivo de tensiones que a la larga pueden perjudicar mucho a la relación.

  • De hábitos: Una quiere tirar la basura todos los días y otra no; una quiere ducharse por la mañana y otra por la noche; una quiere ver la tele mientras comen y otra no.

Y con tantas posibles diferencias, ¿qué hacer para relacionarnos y convivir satisfactoriamente? Observarnos; conocernos; trabajar para sentirnos a gusto en nuestra propia piel y aceptar a los demás; ser conscientes de las diferencias, y no olvidar que por muchos desencuentros y desavenencias que se produzcan, hay algo esencial: todos somos seres humanos. Todos necesitamos de los demás. Todos deseamos ser felices y no sufrir. Todos nacimos y todos moriremos.


lunes, 31 de enero de 2011

EGOÍSTAS


Todos somos egoístas. Todos. No hay más que hablar. Todos atendemos exclusivamente a nuestras necesidades en orden a lograr una felicidad que se podría definir como la satisfacción de esas necesidades. ¿Te has preguntado por el motivo último de cada uno de tus actos? Todo lo que haces lo haces por ti. Ya sea prestarle dinero a un amigo, ya sea comprarle un regalo a tu pareja, ya sea hacer una donación a una ONG. Con cada acción estamos satisfaciendo alguna de las cinco necesidades que Maslow recogió en su famosa pirámide: necesidades fisiológicas, de seguridad y protección, de aceptación, de autoestima y de autorrealización. A veces podemos atender con una misma conducta más de una de esas necesidades, pero siempre es una necesidad NUESTRA. Nadie hace nada por otra persona que no sea en beneficio propio.

¿Quién es más egoísta, el niño que se compra un helado, o el que le echa el dinero a un mendigo? Ninguno más que el otro. El primero satisface una necesidad y el segundo otra. Diferentes, pero propias. En el egoísmo no hay grados: no se puede ser más o menos egoísta. Se es egoísta y punto.

Los comportamientos altruistas son una manifestación de la necesidad propia de ayudar a otros. Un buen ejemplo lo ofrece la madre Teresa de Calcuta, que rechazaba los homenajes. Decía que ella hacía eso porque era egoísta, que lo hacía porque así era feliz. Tenía conciencia de que en esa generosidad y ese altruismo, la primera beneficiada era ella.

En algún lugar leí de una cultura en la que cuando alguien le hace un regalo a otro, éste dice: gracias, y el otro dice: gracias. Gracias por el regalo. Gracias porque me permites satisfacer mi necesidad de ser generoso.

Cuando alguien te llama egoísta, lo que te está diciendo es que dejes de pensar en ti... y pienses en él. Qué gracia. Ambroce Bierce definió al egoísta como “un tipejo más interesado en su bienestar que en el mío propio”. Hay que tener mala sangre... como aquel de los dos amigos que se dispusieron a comerse una tarta. Uno de ellos la partió en dos trozos desiguales y se quedó el más grande. El otro se apresuró a decirle:

  • Eres un egoísta. Te has quedado con el trozo más grande.

  • ¿Qué hubieras hecho tú?

  • Darte el trozo grande a ti.

  • Bueno, pues ya lo tengo. ¿Dónde está el problema?


viernes, 14 de enero de 2011

REACCIONES

Hace poco iba yo por la calle. Delante de mí, a dos o tres metros, caminaban dos chavales de unos dieciséis años. Entonces vi cómo uno de ellos arrojaba al suelo un paquete de tabaco. Me pilló por sorpresa. ¿Cómo... pero... por qué...? Sentí como la ira me zarandeaba. ¿Debía decirle algo? ¿debía haberle dicho algo? ¿cómo permitir que alguien hiciera algo así y quedarse tan campante? Imaginé posibles acciones con vistas a hacer que se sintiera culpable, a arrepentirse, a proponerse rectificar su conducta. Pero me limitaba a seguir caminando detrás de ellos, deseando que aquel delincuente girase la cabeza para escupirle una mirada despectiva. Finalmente tomé otra dirección y los perdí de vista. Pensé en la energía que había malgastado ofuscándome por la acción que había presenciado. ¿Qué había conseguido a efectos prácticos? Absolutamente nada. ¿Cuál podría haber sido mi reacción? Éstas son algunas posibilidades:

1. Llamar la atención del chaval: “no tires eso ahí, hombre, ¿no ves que allí hay una papelera?” Pero eso hubiera supuesto arriesgarme a que pensara mal de mí o a recibir alguna respuesta negativa. Además, no me gusta decirle a nadie lo que tiene que hacer.

  • Una cosa es intentar dirigir la vida o la conducta de otro, y otra es reprobar algún comportamiento incivilizado. A veces hay que arriesgarse a ser firme a pesar de ser incómodo.

2. Pasar del tema. Allá cada cual. Si quiere ensuciar la calle, que la ensucie. A mí me basta con no ensuciarla yo. Bastante tengo conmigo como para ir preocupándome de lo que hacen los demás.

  • No se trata de ir preocupándome de las incorrecciones ajenas, pero sí de tomar partido cuando soy testigo de alguna de ellas. La sociedad no son los otros, sino yo y los otros. La colaboración es imprescindible para hacer habitable cualquier rinconcito de este mundo.

3. Coger el paquete de tabaco y echarlo en una papelera. Aunque eso podría hacerme sentir tonto. No tengo por qué limpiar la porquería de nadie. Para eso están los barrenderos.

  • Sentirse tonto es una elección mía. ¿Qué me molesta más: que alguien ensucie la acera, o que la acera esté sucia? Si hubiese visto el paquete en la acera, no me hubiera sentado tan mal como el ver a ese chaval tirarlo. Quizás lo que me indigna no es que ensucie, sino su inconsciencia. ¿No estará reflejando mi propia inconsciencia?

4. Seguir caminando. El chaval ha tirado un paquete de tabaco al suelo. Una pena. En fin. Espero que aprenda algún día... Pero así no hago nada positivo por el mundo.

  • Antes de hacer algo positivo por el mundo, quizás tienes que dejar ser al mundo. Para ello tienes que aceptarte tal como eres, sin reproches, sin resentimientos, sin juicios. Entonces tu mirada se volverá luminosa, transparente, y el mundo, curiosamente, dejará de ser tan oscuro.